Calvinismo y Misiones, parte 4: Otros puntos de vista
Hipercalvinismo
A pesar de que existe una variedad de diferentes formas de calvinismo desde el moderado hasta el hipercalvinismo, estos se deben a la incapacidad de aceptar las consecuencias de su sistema basado en la lógica. La idea de la doble predestinación es que Dios, por decreto eterno, optaría por salvar a unos pocos, pero de la misma manera predestinaría a la mayoría a ser condenada para siempre. Si uno se aferra a la predestinación como la forma en que Dios elige pecadores para salvación por decreto eterno, entonces por deducción lógica Él ha predestinado al resto para ser reprobado desde la eternidad pasada para la eternidad futura. El desinterés de Dios por los no elegidos solo puede reflejarse en aquellos que vienen a ser como Él.
Calvinismo de cuatro puntos
Una variante del calvinismo es una reacción al aspecto de la expiación limitada, el cual es visto como contrario a las Escrituras, a pesar de que pueda tener un sentido lógico en el sistema agustiniano. Sin embargo, si no hay una oferta genuina de salvación para los no elegidos, ¿que posible sentido habría para Cristo en haber malgastado Su muerte en los no elegidos, a los cuales El no tuvo intención alguna vez de salvar? De hecho, todo lo contrario, si Él hubiese decretado desde la eternidad pasada que los no elegidos no tendrían la posibilidad de creer, sino que fueron condenados eternamente, entonces Dios no envió a su Hijo a morir por una oferta sin sentido. Estos problemas son resueltos supuestamente por negar este elemento central de la doctrina calvinista. El problema no está en las Escrituras, sino en el sistema teológico impuesto a las Escrituras. Rara vez los expositores de estas posiciones se basan en alguna exposición del texto bíblico, sino que más bien los textos de prueba provienen de la Confesión de Westminster y de los Institutos de Calvino.
Lapsarianismo
En la lógica escolástica, hay dos escuelas de pensamiento respecto a cuando y a quien Dios predestina. Supralapsarianismo (del latín: supra, “antes de” + lapsare,”caer”) se refiere a la idea de que la caída ocurrió para facilitar la elección de Dios donde predestinó a algunos individuos para salvación y otros para condenación. En este sistema se cree que Dios ha elegido a quienes salvaría, antes de que Él permitió a la raza humana caer en pecado, y que la caída fue, de hecho, la elaboración de una decisión previa de enviar a algunas personas al infierno (los que Él decidió que vendrían a ser los reprobados) y otros al cielo (los que Él decidió que vendrían a ser los elegidos).
Infralapsarianismo (infra “después de” + lapsare “caer”) se refiere al hecho de que la caída fue planeada, pero no con referencia a quienes serían salvos. En este sistema, Dios planeó que la raza caiga en pecado previamente a Su decisión de salvar o condenar a cualquier persona, porque, lógicamente, es necesario primero precisar ser salvo de algo antes de que uno pueda ser salvo. Luego el decreto de la caída debe preceder Su predestinación a la salvación o la condenación.
Aunque esta fue la decisión principal del Sínodo de Dort (1618) con la decisión final de apoyar el punto de vista infralapsario (Primer punto de doctrina, artículo 7), y reforzado en la Confesión de Fe de Westminster (1646), pocos hoy parecen dar a este asunto mucha atención.
Neocalvinismo
Entre los varios movimientos dentro de las iglesias reformadas conservadoras, el neocalvinismo o el “movimiento reformacional” se desarrolló a partir de las teorías del teólogo holandés Abraham Kuyper, quien fue el primer ministro de los Países Bajos entre 1901 y 1905. Luchó por la separación de iglesia y estado, y otras reformas dentro de la sociedad. Él fue parte de una “escisión” de la Iglesia Reformada Holandesa Liberal, que formó la Iglesia Cristiana Reformada en Norteamérica.
Una de las objeciones de Kuyper fue el tema de la gracia divina (habilitación de la gracia de Dios de personas selectas para ser salvas) y el papel del Estado. Él fue el primero en desarrollar el concepto de la “gracia común” desde un punto de vista reformado. Esta fue una gracia que era “común” o destinada para toda la raza humana sin distinción a fin de que puedan controlar relativamente su naturaleza pecaminosa en la sociedad, pero que no mejora la capacidad del pecador de cambiar su posición moral delante de Dios. Esto se convertiría en la “gracia preveniente” en el sistema teológico wesleyano.
Esta clase de calvinistas va más allá de la teología y debates abstractos de la Reforma protestante concernientes a la expiación y la vida de la iglesia, tratando de llevar a cabo un cambio cultural y transformación social. Ellos reconocen que la única reforma duradera de los presupuestos filosóficos que están erosionando cada esfera de la cultura deben ser repensada, y que se debe hacer una evaluación integral y una restructuración de todas las disciplinas académicas. Los temas especiales de justicia, protección ambiental, la decencia y la justicia internacionales en lo que se llama “soberanía de las esferas”, son las prioridades.
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